Enfrentarme, tras sucesivas ojeadas, a las Perlas de tu Boca me conduce inevitablemente a pensar y repensar en ciertas zonas poco exploradas y/o explotadas de las Artes Plásticas cubanas. Aun más si asumo mi cuota de complicidad con relación a este proyecto.

Pienso, en primer lugar, en el cartel cubano. O mejor, en la historia del cartel cubano y su relación con las artes plásticas. Archiconocidos son los carteles diseñados por los pintores cubanos para anuncios vinculados fundamentalmente con la cinematografía (v.g. Raúl Martínez, Rene Portocarrero) lo que unido al quehacer de diseñadores inolvidables como Muñoz Bach permiten hablar de una época de oro del cartel cubano- segunda mitad de los 60s y principios de los 70s; o, el aprehender, en otro orden, determinados elementos inherentes al cartelismo para la realización de obras no seriadas. Elio Rodríguez, por su parte, emprende una operación mas audaz y, generalizando a nivel de su trabajo pictórico, de implicaciones mas serias. Para evidenciarlo están sus exposiciones personales mas recientes y su incursión en varias colectivas. En esta que nos ocupa Elio concibe su obra como cartel, aunque en términos generales podrá decirse que desde hace aproximadamente dos años su Obra se proyecta como anuncio o proclama.

Sin intenciones de preterir el tema del sexo, su tema por excelencia, y especie de legitimador de su obra como una de las mas personales dentro del contexto de la plástica cubana actual, su discurso ha derivado en híbrido del sexo como componente primordial del modus vivendi del ser humano’ en tanto su relación con los objetos que le rodean como portadores de una carga erótica y sensual aprehensible en cuanto a la textura y forma; de lo tropical como concepto para vender o exportar una cultura y, por extensión, un país bajo la imagen de sol, color y sexo y, por ultimo, la publicidad como elemento modelador, manipulador perspicaz de lo ya mencionado.

El uso de la publicidad no solo como recurso, sino como cuerpo medular de una poética de representación, como apoyatura ineludible y englobadora de un cosmos pictórico- cromatismo au goût, estructura compositiva y tipográfica a la manera de- no ha sido un medio empleado con sistematicidad en nuestra plástica, ni siquiera por las mas recientes generaciones. Pienso que además del aporte del Pop en este sentido se precisaba del arribo de la amalgama desprejuiciada de fin de siècle para dinamitar ciertas reticencias puristas y sumar la publicidad al valen todos donde le esperaban otros conceptos o recursos ubicados bajo el rubro de “Cultura de masas” como es el caso del kitsch. (En el rejuego de los cánones que definen el look publicitario mixturado con la apropiación de imágenes y su consciente manipulación- llegando al punto de trastocar por su dilogia connotativa los esquemas de receptividad e inserción en el mercado de arte- podrá citarse, además de Elio Rodríguez, la obra de otros pocos. Tal es el caso de José A. Toirac y su excelente serie ”Tiempos Nuevos”, inexcusablemente inédita debido a las causas de siempre).

La obra de Elio Rodríguez, como la de muchos artistas en los últimos tiempos, se ha visto influenciada por el desarrollo acelerado del turismo como opción económica para el país y todo lo que la entrada de capital ha traído consigo, incluso la incipiente aparición de un mercado de arte. De ahí el surgimiento de esa entidad apócrifa que es la Macho Enterprise s.a. (“entidad esencialmente lucrativa y de placer”) y sus abarcadoras compañías que, además de instaurarse cual irónica reflexión sobre la avalancha empresarial que disfrutamos y/o padecemos, se vale de los códigos visuales que esgrimen las compañías turísticas en función de expedir una imagen del país como placido paraíso tropical y promueve, como ellas, su mas preciado producto: la obra del Macho, erótica maquinación de las normas de la tropical painting para- según dijo el critico holandés Adriäen Rijn acerca de la obra de Elio Rodríguez- “dar gato con liebre”.

Las Perlas de tu Boca no es, ni siquiera en ultima instancia, una simple asunción paródica del discurso visual impuesto por la industria cinematográfica- fundamentalmente norteamericana- en los carteles de cine de los años 40 y 50 o la reafirmación egocéntrica del Macho como personaje, ente metafórico en el que se resumen los deseos colectivos (sexuales y otros). Es, en mi absoluta y personal opinión, una sutil carnavalizacion de la idea nietzchiana del eterno retorno, de la historia repetida como comedia después de haber pasado ante nuestros ojos como tragedia (cita del judío Marx algo tropicalizada), un tácito y vivaz remake de lo vivido y lo por vivir.

Vídeo Macho, una de las compañías de la Macho Enterprise s.a.. ocupada en promover imágenes relacionadas con la obra del Macho, concibió esta producción como un continuo juego de citas- títulos, imágenes, estructuras y hasta créditos- que sublima, apelando a una marcada nostalgia retro, el carácter de refinado erotismo implícito en los carteles de cine de la cuarta y quinta décadas del siglo (v.g. “Gone with the Macho” (Lo que el Macho se llevo) o “Romance en el Solar” destilan su naturaleza referencial y confirman el sentido lúdico de la muestra). La cita, en ocasiones, llega a convertirse en mezcla de parodia y homenaje: Elio Rodríguez/Lisbeth Martínez as Jeff Koons/Cicliolina, sirviéndose de estos últimos como fetiches aptos para validar los nebulosos limites de vida privada y publica, de erotismo y pornografía, en tanto opciones artísticas y publicistas, es decir, la interacción o machiembramiento de estas opciones cual oscuro objeto del deseo. (Esta oración que recién concluye puede considerarse como una deriva asociativa debido a mi conocimiento mas o menos extenso de los fantasmas artísticos del Macho. Si le parece no tener nada que ver con la exposición puede, con toda razón, ignorarla).

Del afiche al fetiche y su deliberada maniobra a través del pastiche. Esto que puede parecer un mero divertimento fonético es otro de los puntos que inducen a encarar a Las Perlas... como un remedo sarcástico de los propósitos de la industria subrayando, en este caso, el fondo estrictamente comercial de su manipulación del protagonismo o del estrellato. Del anuncio, la imagen reiterada, al ente protagónico hasta convertirlo en ídolo, maniobra deliberada de Elio Rodríguez a través de la imitación.

El Macho en estas obras se proyecta como ejemplo del Star System y de la campaña publicitaria en torno a una figura convertida en arquetipo- virilidad, fuerza, poder- que la industria utiliza para lograr sus objetivos. Pero incluso la parodia al Star System va mas allá de lo que un vistazo denota introduciendo una nota de anacronismo en la cuidada organicidad de las imágenes y propiciando una transgresión de la norma: el Macho, paradigma del sistema de estrellas e ídolo de multitudes es un negro. Esta cuestión racial, frecuentemente obviada en nuestro contexto, es otro punto valido para el análisis si se tienen en cuenta las múltiples connotaciones derivadas de algo en apariencia tan simple como el color de la piel.

La muestra reflexiona de este modo sobre determinadas concepciones ancladas en nuestra idiosincrasia a partir de la imagen sobredimensionada del negro- idea incluso no exenta de implicaciones machistas- como símbolo de sensualidad, masculinidad a ultranza, potencia sexual, etc. Al mismo se vale de la aceptación tradicional de esas concepciones en la sicología sexual del cubano para reafirmar, basándose en la ambigüedad, su discurso acerca del erotismo como ingrediente indispensable del concepto de lo tropical que es, en fin de cuentas, puro espectáculo, artificio y calculada teatralidad.

Alegoría de la estética retro, de que todo vuelve, aunque disfrazado con menudos cambios, Las Perlas de tu Boca es indicio de que, además de perlas, pueden halarse muchas cosas guardadas con cuidado en un lindo estuche de peluche rojo. Sonriendo con delicadeza (con hipocresía) pueden mostrarse las perlas. De lo contrario es aconsejable mantener la boca cerrada. Por suerte- y como podría rezar el refrán- “en boca cerrada, no se ven las caries”.

 

Junio 1996.

EN TAN LINDO ESTUCHE DE PELUCHE ROJO

texto para el catálogo de la exposición personal "Las Perlas de tu Boca"

ARIEL RIBEAUX.

IN SUCH A BEATIFUL VELVET CASE

text for the catalog of the personal show "The Pearls of your Mouth"

ARIEL RIBEAUX.

When I intensely gaze at The Pearls of your Mouth it invariably makes me think of certain aspects scarcely explored and practiced in Cuban Fine Arts. Even more if unreservedly assume my own quota of complicity in relation to this project.

In the first place I think of the Cuban posters. Or I should better say, of the Cuban poster history in relation to the fine Arts. Very well known are the posters designed by Cuban painters for advertisement, mainly those pertaining to the film industry (viz., Raul Martinez, Rene Portocarrerro), and adding up to them those unhindered designers like Muñoz Bach, lead us to ascertain a Cuban golden era which developed between the middle of the 60s and beginnings of the 70s; or to accomplishing non seriated works. Elio Rodriguez, in his turn, engages in a bolder project, generalizing at his pictorical working level with much more serious implications. To make this evident one way understands his real accomplishments examining his most recent personal and collective exhibits. In this one we are involved, Elio conceives his work as a poster, through in general terms it could be said that.

Far from having any intentions to omit the sex subject, his main topic is a sort of legitimization of his production as one with the most promising individuality in the context of the present times Fine art, his statements have drifted into a hybrid sex as the main component of the human being modus viviendi- while his relation to the surrounding objects share an erotical and sensual charge with respect to the tropical media as a concept for selling or exporting a culture and by extension, a nation under the sun’s image, color and sex and, as a last topic: publicity, a shrewd molding element encompassing everything. The use of publicity not only as a means, but as a media fulcrum of poetic statement, as an unavoidable and englobed body of a pictorial cosmos- chromatism au goût, compossitive structure and typography done in the manner of- are procedures not systematically worked out in our Fine Art, not even by our most recent generations. I believe that besides the Pop Art contribution in this respect, the arrival of a fin de siècle unbiased amalgam was necessary in order to set the dynamite under certain purist restrictions, and add up publicity to the “everything is good” concept, waiting there for other so called “mass culture” sources like the kitsch. (In the playful cannons that define the publicity look mixed with images appropriations and its conscientious manipulation- reaching the point of upsetting, by its connotative ambiguousness the receptivity and insertion schemes of the art market — it could be cited, besides Elio Rodriguez, some other few ones, as Jose A. Toirac and his excellent serial “Tiempos Nuevos” (New Times); inexcusably unexhibited due to the usual causes).

Elio Rodriguez´s work, as happens with many artist’s productions in recent times, has been influenced by the accelerated development as an economic option for the nation, as well as by everything that the new monetary income has brought about including the incipient Fine Arts market appearance. And from there we find the birth of the apocryphal entity Macho Enterprise s.a. (“essentially lucrative, and offering easy pleasure”), and all its embracing subsidiaries, which besides establishing as an ironical reflection of the business boom we enjoy (or suffer), nowadays the attraction of the visual codes promoted by tourist companies, explosing an image of the nation as placid paradise, and patronizes its most valuable asset: The Macho’s work, an erotical manipulation of what is supposed to be tropical painting estandar- as the Dutch critic Adriäen Rijn said about Elio Rodriguez´s work- “to give chalk with cheese”.

The Pearls of your Mouth is not, even in the last instance, a simple parodical assumption of the visual discourse imposed by the movie industry- mainly north American- in the announcing posters between 1940-1950, or the egocentrical assertion of the Macho in the leading role as a metaphorical entity which becomes the sum up of sexual and other types of commercial desires. It is, in my own opinion, a subtle carnival mocking of Nietzche´s idea of the eternal return, the story repeated as a comedy after we have endured it as a tragedy (a quotation somewhat tropicalized from the Jewish Marx), a tacit and corrosive remaking of the way we lived and we are going to live.

Video Macho, one of the Macho enterprise’s agencies, which deals with the promotion of images related to the Macho’s work, conceived its production as a continuous play of quotations- nostalgia, the character of a refined eroticism implicitly exposed on movie posters during this century’s forth and fifth decades (vis. “Gone with the Macho” and “Romance en el Solar” (Romance on the Project”) trickle their referencial nature and confirm the ludicrous sense of the whole show).

The quotation, sometimes, turns into a mixture of parody and homage: Elio Rodriguez/Lisbeth Martinez as Jeff Koons/Cicliolina, using these last ones as fetish to validate the hazy limits between private and public life, eroticism and pornography, treated as artistical and publicistical options, that is, the interaction of these alternative as dark motives of desire) this last sentences may be considered as an associative metaphor due to my more or less ample knowledge of the Macho’s artistic ghost. If you think that it doesn’t have anything to do with Elio´s exhibit, you may rightly, ignored it).

From the affix to the fetish and the deliberated artifice trough the pastiche, although it may sound like a mere phonetical divertimento, it really is another one of the facts inducing to view The Pearls of ... as a sarcastically remedy against the purposes imposed by the industry, emphasizing the strictly commercial background of its manipulation or its leading role. From the advertisement, the reiterative image, to the protagonistical entity until he is turned into an idol, there is a deliberated procedure accomplished through imitation.

The Macho in these works is projected like an example of the Star System and the publicity campaign evolving a person turned into an arquetype- virility, strength, power- the industry uses fulfill its purposes. And yet even the Star System parody goes farther than a simple glimpse might show, introducing an anachronistically note in the image careful organism, thus a favoring the transgression of the standard: The Macho, the Star System paradigm and idol of multitudes, is black. This racial matter, frequently hindered in our context, is another sound point to analyze, if one is to take account of the multiple connotations derived from something appearance as the color of the skin.

The samples shown cogitate in this way upon certain concepts anchored in our idiosyncrasy from the overdimensioned image of the black- such idea not exempt of machist implications- as a symbol of sensuality, old time virility, sexual power, etc. At the same time, it avails the traditional acceptance of these concepts in the Cuban sexual psychology in order to emphasize, relying on the ambiguousness, its debate about eroticism as indispensable ingredient of the concept of tropically, which is, at the end, just an speculative show, an artifice, a theatrical jest.

As an allegory of retrospective aesthetics, an implication that everything returns back although disguised with tiny changes. The Pearls of your Mouth is an indication that, besides pearls, one might find many other things guarded in a soft and beautiful red velvet case. With a delicate smile (a hypocrite smile) the pearls can be shown. On the contrary, it is advisable to keep the mouth shut. Luckily- as the refrain may confer- “In closed mouth, the cavities can not be seen”.

 

 

June 1996

designed by Macho Enterprises s.a.     all rights reserved Elio Rodriguez 2017

All you need is..GOZOR!!!