Ser negro y cubano no es, a priori, una condición necesaria para ser artista. Aunque en el caso de Elio Rodríguez, es un dato ineludible para el entendimiento con su obra. Nacido en 1966 en la ciudad de La Habana y formado en el Instituto Superior de Arte y la Academia San Alejandro, desde sus primeras exhibiciones, construye un álter ego que utiliza para capitalizar todos los atributos que en el imaginario colectivo tienen los hombres marcados por esta doble naturaleza.

Con el sobrenombre de El Macho, elabora un personaje –deudor de la imaginería de los superhéroes– al que dota de forma exacerbada de todos los atributos que se le presuponen a los de su condición. Una factoría de ficción que tiene en lo biográfico y en lo popular la base sobre la que va produciendo sus artefactos en los que el poder que otorga el órgano sexual es cuestionado con un humor zumbón que funciona como dispositivo de desactivación frente a los estereotipos de género. A partir de una apropiación de los valores de la cultura dominante -heterocéntrica, fálica, binaria – que subvierte a través de un proceso de mistificación extrema y una teatralidad rayana en lo kitsch.

Elio Rodríguez hace chanza del machismo y la machada poniendo en práctica una política del exceso que no duda en recurrir al paroxismo como estrategia de confrontación. Un careo que está presente en toda su obra y que se sustancia en técnicas como la pintura, el dibujo, el grabado, la cerámica, la escultura o el vídeo con un discurso orgánico, vivo, coherente, en permanente recreación, que, como si de una madreselva se tratara, se ha ido enredando en el espacio adquiriendo los atributos de una naturaleza indómita. El volumen, la dimensión o la masa aérea insuflada de aire caliente, ha ido ocupando una parte del todo como una prolongación de un yo frondoso, lúdico y arbóreo, que se desborda en protuberancias que se organizan para dotar a sus piezas de un carácter sincrético, ritual y mágico donde concurren lo natural y lo ornamental, lo genital y lo decorativo, lo funcional y lo artesanal, lo salvaje y la manufactura.

Una obra en la que la naturaleza aparece en el relato como una tecnología más: sometida a los límites de toda construcción cultural, enmarcada en el frágil límite que separa lo urbano del espacio boscoso que se revela, trepa e inicia la reconquista de su lugar primero.

designed by Macho Enterprises s.a.     all rights reserved Elio Rodriguez 2017

All you need is..GOZOR!!!